04 abril, 2012

Siento que me estoy ahogando
en un vaso de agua
que yo misma he llenado.

Siento un vacío que no consigo
suprimir con nada,
pues la rabia se está apoderando
del miedo, y la soledad
del espíritu.

Siento la necesidad de no callarme,
pues el silencio es la peor arma que existe
capaz de liberar los sentimientos
que ciegan y envenenan al ser humano.

La inocencia me la arrebataron en la clases
de tortura psicológica en aquel edificio blanco.
Muchas gotas han caído ya,
y siento que es hora de cambiar.

31 marzo, 2012


La ingenuidad muere
entre las llamas del sistema.
La esencia de la Vida
por fin sonríe.

Demasiado tiempo callaste,
demasiado tiempo te escondiste,
demasiado tiempo estuviste sujeto
a cadenas que presionaban tu piel
cada vez más fuerte.

Muchas lágrimas derramaron
los ojos con los que hoy miras,
sin miedo a perder,
y con la certeza de saber
que quizás no cambies el mundo,
pero sí TU mundo.

28 marzo, 2012

De repente miras al vacío
y ves que el mundo se acelera.
Donde antes había personas, animales, cosas,
ahora sólo hay líneas
que, aceleradas, desaparecen
entre los rayos del sol.

Cuando te detienes,
nada queda.
Sólo sombras que giran sobre sí mismas.
Sobre ti.
La realidad cae al suelo,
con rabia, pero con firmeza.

Abres los ojos y te das cuenta
de que todo hasta ahora había sido ficticio,
de que todo estaba planeado,
de que no eres más que una pieza del juego
que han movido a su antojo.

Es hora de despertar.
Es hora de dar forma a esas líneas.
Es hora de regresar a la vida
y de volver a disfrutar de la libertad
que te dieron cuando naciste,
y que te robaron cuando creciste.

17 febrero, 2012

El silencio no es más
que un hermoso lugar
donde poder hallar paz,
donde no existe el miedo
ni la soledad.

Los sueños cobran vida
y la realidad se vuelve
más y más tranquila.

10 diciembre, 2011

Sólo deseaba estar sola. Respirar y exhalar tranquilidad y paz interior, abrazada por los árboles que la rodeaban.
No creía en dioses, ni creía que el ser humano fuese un dios, como tantas veces vio que mostraban y decían a sus hermanos, a sus iguales. No. Ella en lo único que creía era en el poder inquebrantable de la naturaleza.

Sabía que ella, así como todos los demás seres que habitaban la Tierra, pertenecían a ella.

El cordón umbilical jamás se rompió, mas nosotros creemos que sí. Vivimos en una mentira, en un engaño creado por nosotros mismos.

Creíamos avanzar, llevados por el instinto de supervivencia, y ahora es cuando nos empezamos a dar cuenta de que hemos ido demasiado lejos.

Hambruna, guerras, crisis, carencias, enfermedades,... La necesidad de protección nos ha llevado al egoísmo, y nos ha alejado de la humildad.

Hoy son muchos los ojos que lloran.
Hoy quizás sea hora de reflexionar.